Retroalimentación
Eclipses de los satélites galileanos
Debido a que Júpiter es un cuerpo opaco obstaculiza la luz del Sol, proyectando su sombra detrás; los eclipses se producen cuando los satélites atraviesan dicha sombra. En estos se pueden dar dos fenómenos observables (Fig. 12):

Figura 12. Inmersión de un satélite (imagen izquierda), emersión del mismo satélite (imagen derecha). Elaborado por Rosanna A. Uzcátegui.
- Inmersión: los satélites de repente desaparecen de vista, ya que se mueven hacia la sombra de Júpiter.
- Emersión: Los satélites de repente aparecen a la vista, ya que salen o emergen de la sombra de Júpiter.

Figura 13. Inmersión e inmersión de Ío. Elaborado por Rosanna A. Uzcátegui.
Los eclipses de Ío y Europa pueden ser vistos por alrededor de cuatro meses antes de la oposición y las emersiones por cuatro meses después de la fecha, sin embargo, Europa tarda el doble del tiempo de Ío en dar una revolución alrededor de Júpiter, es decir, mientras Ío da dos vueltas Europa da sólo una (Fig. 14).

Figura 14. Eclipses de Ío y Europa: cuando la Tierra está cerca de los puntos de oposición (cuando la Tierra, el Sol y Júpiter se alinean, con nuestro planeta en el medio) y el punto de Conjunción (cuando la Tierra, el Sol y Júpiter se alinean, con nuestro planeta y Júpiter en los lados opuestos del Sol) no pueden verse ni las emersiones ni inmersiones de los satélites, ya sea porque Júpiter obstaculiza la visión o porque este planeta está muy cerca (en el cielo) del Sol. Por cuatro meses antes de la oposición solo pueden verse las inmersiones y por cuatro meses después de la fecha, solo las emersiones. Elaborado por Rosanna A. Uzcátegui.
En el caso de Ganímedes y Calisto, a parte de sus largos periodos orbitales (mientras Ío da cuatro vueltas, Ganímedes da una y mientras Ío da un poco más de nueve vueltas, Calisto da 1), la gran distancia que existe entre ellos y Júpiter, entre otras características de sus órbitas y las de la Tierra y Júpiter, hacen que sus eclipses no sean observados con tanta frecuencia como los de Europa.
+ ¿Por qué los eclipses de Ganímedes y Calisto no se observan con tanta frecuencia?
Figura 15.Órbitas de Júpiter y la Tierra. Elaborado por Rosanna A. Uzcátegui.
La órbita de Júpiter no está en el mismo plano de la Tierra, entre ambas hay una separación de 1,31º (Fig. 15) y a pesar que la diferencia es muy pequeña, en el tiempo que Júpiter da una revolución alrededor del Sol (aproximadamente 12 años) este planeta pasa seis años por encima del plano de la Tierra y seis años por debajo, provocando que se generen distintas perspectivas de los eclipses (ver animación).
En la Fig. 16, podemos ver que cada seis años, cuando el plano de Júpiter y la Tierra coinciden (0º) o cuando la diferencia entre los planos no es muy grande, se pueden ver las inmersiones y emersiones de Calisto; aproximadamente durante 2,5 años de cada 6, cuando la diferencia entre ambos planos es muy grande, no se pueden ver ni sus inmersiones ni emersiones, parece que Calisto no es eclipsado, se observa al satélite como si pasara por el norte o por el Sur del planeta.

Figura 16. Eclipses de de Calisto. Elaborado por Rosanna A. Uzcátegui.
En consecuencia, podemos observar los eclipses de Ío con mayor frecuencia, permitiéndonos predecir la periodicidad de sus inmersiones y emersiones con mayor exactitud que la de los otros satélites (con eclipses menos frecuentes).